Pedagogías de guerra: la muestra ucraniana que sacude el Thyssen en Madrid

Madrid tiene estos planes que te dejan con el cuerpo un poco en vilo, y Pedagogías de guerra es uno de ellos. El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y TBA21 traen a la capital la primera exposición individual en España de los ucranianos Roman Khimei y Yarema Malashchuk, una propuesta que no se ve y se olvida: se queda dentro. Aquí la guerra no aparece como un titular rápido, sino como una presencia que se cuela en la vida diaria, en la mirada y hasta en la forma en que entendemos lo que vemos en pantalla.

La exposición se puede visitar del 3 de marzo al 21 de junio de 2026 en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, en Madrid, y la entrada es gratis. Está comisariada por Chus Martínez y reúne cuatro instalaciones audiovisuales creadas desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania. El horario y las condiciones de acceso son las habituales del museo, así que mi consejo es que te pases con tiempo para verla sin prisas, porque este tipo de muestra pide silencio, pausa y cabeza despejada.

Una exposición para mirar la guerra de otra manera

Lo que hacen Khimei y Malashchuk es muy potente: mezclan cine, performance y observación social para romper con la imagen de guerra convertida en espectáculo. Sus obras juegan entre lo documental y lo ficcionado, y eso hace que la experiencia sea todavía más incómoda, en el mejor sentido. No estás viendo solo imágenes de conflicto; estás entrando en una reflexión sobre cómo la violencia se mete en lo cotidiano y lo reconfigura todo sin hacer ruido.

Una de las piezas que más llama la atención es The Wanderer, una videoinstalación de 2022 que abre la exposición y que forma parte de la colección de TBA21. A partir de ahí, la muestra va tirando del hilo hacia otras obras que retratan Kyiv y otros territorios ucranianos desde dentro, entre bombardeo y bombardeo, con esa sensación rara de normalidad rota que solo se entiende cuando la ves de cerca. Es una propuesta dura, sí, pero también muy necesaria.

Por qué merece la pena ir

Porque no es una exposición más sobre la guerra: es una exposición sobre cómo se vive la guerra cuando ya se ha filtrado en todo. Y eso, en un museo como el Thyssen, funciona de maravilla. El contraste entre la calma del espacio y la tensión de las piezas hace que la visita tenga todavía más fuerza. Además, es la primera vez que estos artistas presentan una individual en España, así que estamos ante una oportunidad de las buenas, de las que no conviene dejar pasar.

Mi recomendación es clara: ve entre semana o a primera hora, cuando el museo está más tranquilo. Así podrás meterte de verdad en cada instalación, sin el ruido de fondo de la gente entrando y saliendo. Y si luego te apetece rematar el plan, el paseo por el Paseo del Prado siempre viene bien para bajar revoluciones. Este es uno de esos planes culturales que te dejan pensando al salir, y en Madrid eso, sinceramente, es oro.

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